Sobre el Pecado de "Sentir Demasiado"
- Lucía Hernández

- 17 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 ago 2025
Entendé el contexto en este artículo: https://www.luzdivergente.com/post/presentando-tras-bambalinas-un-viaje-para-dialogar-con-mis-sombras
La Reflexión Original
Siento, muchísimo. A veces siento también que tengo que callar esos sentimientos, que no son aceptados en este lugar, que no son oportunos, que no son lógicos. Me culpo, por ser rara, por ser distinta, por sentirme así, y siento más.Y aquel espiral de sentimientos no bienvenidos ahogan cualquier intento de entrar en razón y la resistencia a sentirlos se hace más grande, hasta que la fuerza que hago por evitarlos se atora en mi garganta, en la boca de mi estómago y empuja agua hacia mis ojos, malditos ojos. En este momento me odio a mí misma, por llegar a esta situación, por perder el control. Todo mi presente se achica a este momento, a esta incomodidad. Me olvido de todo lo que soy, de todo lo que doy, de todo lo que recibo, solo existe esto. Respiro.

La Sobre-Reflexión de Hoy (La Luz)
Leo a esta Lucía y lo primero que siento es un abrazo de compasión. Recuerdo esa sensación de ahogo, la culpa inmensa por ser "rara" y la vergüenza por "perder el control". Hoy, con las herramientas que tengo, puedo darle un nuevo nombre a lo que ella sentía.
Ese "sentir muchísimo" no era un defecto de carácter, es una característica central de un sistema nervioso neurodivergente: la intensidad emocional y la alta sensibilidad. Ese "espiral de sentimientos" que la ahogaba es la rumiación, un patrón de pensamiento que se activa cuando la mente, desesperadamente, intenta "razonar" una emoción que en realidad es una respuesta a una sobrecarga sensorial.
La Lucía del pasado luchaba contra la marea, intentando reprimirla. La Lucía de hoy sabe que a la marea no se la combate, se la navega. La herramienta no es la resistencia, es la pausa. Es detenerse y preguntarse: "¿Qué necesita mi sistema nervioso ahora mismo?". A veces es silencio, a veces es música, a veces es simplemente respirar y permitir que la emoción, como una ola, llegue a la orilla y se retire.
A esa Lucía que se odiaba por "perder el control", hoy le digo con toda la ternura del mundo:
"No estabas perdiendo el control. Tu sistema estaba pidiendo ayuda de la única forma que sabía. No eras rara, estabas desregulada. No estabas fallando, estabas sobreviviendo sin un manual. Te perdono por ser tan dura contigo misma. Lo hiciste lo mejor que pudiste."
Invitación a la Conversación:
¿Alguna vez te sentiste culpable por "sentir demasiado"? ¿Qué te ayuda a navegar esos momentos de intensidad? Te leo en los comentarios.

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